18 de junio de 2008

Activismo, comunidad y filantropía

Hace algunos días me recomendaron que viera un vídeo accesible a través de TED (Technology, Entertainment, Design), el sitio web que engloba diferentes iniciativas surgidas a partir del congreso anual del mismo nombre que se organiza en Long Beach desde 1984. Los cincuenta ponentes que son invitados cada año a este congreso disponen de 18 minutos para dar su discurso ante las más de mil personas que asisten al evento. El sitio web de TED permite el acceso a las 200 conferencias más interesantes. Entre ellas destaca, sin duda, la impartida por Dave Eggers, uno de los tres ganadores del Premio TED de 2008.

Eggers es un escritor, editor, activista en educación y filántropo nacido en Chicago en 1970 cuyas obras, tanto literarias como sociales, son conocidas en todo el mundo. Lo primero que me asombró al leer diferentes biografías de Eggers fue encontrar en la mayoría de ellas palabras como “filántropo” o “escritor generoso”. Normalmente, se asocia la filantropía con hombres de negocios que han acumulado una gran cantidad de dinero a lo largo de sus carreras después de lo cual, y normalmente a través de una fundación que lleva su nombre (y en algunos casos también el de su esposa), se dedican a repartir su fortuna entre los más necesitados. También es frecuente que estrellas del mundo del espectáculo, deportistas y famosos varios donen ingresos y esfuerzos a causas encomiables pero en estos casos no se suele usar el término filántropo.

En cualquier caso, la inversión de grandes cantidades de capital no es la única forma de entender la filantropía, como se refleja, por ejemplo, en la definición del Diccionario de la Real Academia:

filántropo, pa.

(Del gr. φιλνθρωπος).

1. m. y f. Persona que se distingue por el amor a sus semejantes y por sus obras en bien de la comunidad. U. t. c. adj.

Realmente no sé ni cuál es la fortuna del señor Eggers ni por qué personas con mucho más dinero que él no tienen ideas tan interesantes como las suyas. Supongo que las actividades filantrópicas, ya sean de corte tradicional o estratégico, no se deben criticar en exceso por aquello de “a caballo regalado no le mires el diente”. Pero a mí me sigue chirriando algo en los oídos cada vez que repiten en la radio el lema de la Bill and Melinda Gates Foundation “Because all people deserve the chance to have healthy, productive lives”. A lo mejor me equivoco pero creo que Dave Eggers usaría un slogan menos prosaico. Veamos por qué.

La obra social más conocida de Eggers es 826 Valencia, una tienda de San Francisco dedicada a la venta de complementos para piratas cuya trastienda es un centro de escritura en el que niños de edades comprendidas entre 6 y 18 años pueden recibir atención individualizada con sus tareas y sus proyectos después de salir del colegio. Además de ayudar a los niños con los deberes, los voluntarios que trabajan en 826 Valencia imparten talleres, asisten a escuelas para apoyar el trabajo de niños y profesores, y organizan actividades de todo tipo. Durante los 10 años que lleva en funcionamiento, 826 Valencia ha inspirado la creación de otras "tiendas" semejantes en seis ciudades de los Estados Unidos, agrupadas hoy en día bajo la organización 826 National.

La importante labor educativa de esta organización no gubernamental basada en una intensa y fructífera colaboración entre escuela y comunidad hicieron a Eggers merecedor de uno de los Premios TED en 2008. Este premio está dotado con 100.000 dólares y con la posibilidad de formular un "deseo para cambiar el mundo" a la audiencia de TED durante el congreso anual. Éste fue el suyo:

"I wish that you—you personally and every creative individual and organization you know—will find a way to directly engage with a public school in your area, and that you'll then tell the story of how you got involved, so that within a year we have 1,000 examples of innovative public-private partnerships."

Deseo que ustedes – ustedes de forma personal y toda organización e individuo creativos que ustedes conozcan – encuentren una forma de comprometerse con un colegio público de su área, y que después nos cuenten la historia sobre cómo se involucraron, de forma que dentro de un año dispongamos de 1000 ejemplos de alianzas público-privadas innovadoras.

Para llevar la cuenta de los compromisos que surgieran a partir de esta iniciativa se puso en marcha Once Upon a School. En los cuatro meses que han pasado desde que Eggers formuló su deseo ya se han registrado en este sitio web 73 compromisos que reflejan algún tipo de trabajo voluntario con la comunidad escolar. Estaremos pendientes de los que se vayan sumando en los próximos meses.

Para terminar, a mí también me gustaría formular un deseo. Ya sé que no me han dado ningún Premio TED pero como formular deseos no es exclusividad de los que reciben dicho galardón, aprovecho para decir que me gustaría que empezaran a proliferar iniciativas similares en el mundo hispano, con o sin la ayuda de un Dave Eggers patrio. Aunque nuestra idiosincrasia filantrópica y nuestra vinculación con las actividades voluntarias sean muy diferentes a las anglosajonas, el potencial para la filantropía individual está ahí. Sólo hace falta activarlo.


Dedicado a Mr. León.

1 comentario:

Carlos G. Casares dijo...

La filantropía como idea contraria al egoismo general es una idea que hay que perseguir constantemente.
Pero tengo un artículo por aquí... El psicólogo Domenico Parisi habla en el períodico Público de "...crear robots egoístas para estudiar porqué los seres humanos tienen leyes. Si no fuéramos egoístas no las tendríamos".
Madre mía: Robots egoistas, lo que nos faltaba...
Un saludo