Pasaron
los años. En agosto de 2002 tuve la oportunidad de pasar con ella una semana magnífica
en Río de Janeiro. Las dos presentábamos en el congreso de AATSP. Con
su compañero de departamento Llorenç Comajoan y otras personas que conocimos
allí recorrimos las calles y playas de Río como si fueran nuestras. Nos
apuntamos a un curso de brasilero para hispanohablantes por las mañanas y por
las tardes practicábamos en todas las tiendas y con todos los lugareños que
se nos acercaban. A Llorenç le engañamos diciéndole que habían cerrado la playa
de Ipanema debido al viento. Y en la cena de clausura del congreso dejaron un
autobús hasta última hora de la noche para llevar al hotel a los rezagados.
Ana, Llorenç y yo estábamos entre ellos. No paramos de bailar, reír y
disfrutar. Qué poco sabíamos entonces de lo que se le vendría a Ana encima poco
tiempo después.
En julio
de 2003 me invitaron por segundo año consecutivo a la Escuela de Verano de Middlebury.
Pero no coincidí con Ana porque estaba pasando las vacaciones en su Pamplona
natal. Meses más tarde me enteré del primer zarpazo que el cáncer le había propinado.
Pero salió adelante. Luego vinieron más y más ataques, sin apenas tregua. Como
alguien ha escrito en su Facebook, fue una lucha para los anales porque ella
nunca se dio por vencida.
Y es este
recuerdo de una mujer magnífica, luchadora, amable, comprometida, sonriente y honesta,
unido a todo lo que hizo por todas las personas que la rodeaban, lo que nos va
a ayudar a superar lentamente la profunda tristeza que nos deja su ausencia.
5 comentarios:
Hola Esperanza,
Gracias por escribir una nota tan bonita sobre Ana. Fíjate que de los muchos recuerdos que me quedan de Ana no me acordaba de este y ahora lo voy a conservar como algo precioso. Ana fue una magnífica persona que nos hizo a muchos más inteligentes y más personas.
Llorenç
Al final encontré ayer por la noche las fotos del congreso de Río y del Rodizio aquel al que nos llevaron pero me dio cosa ponerlas aquí, aunque me sirvieron de inspiración para esta notita. Ana salía en todas con una sonrisa preciosa.
Cuídate mucho, Llorenç, y disfruta todo lo que puedas de la vida, que ya ves los palos que nos da.
Gracias, Esperanza, por publicar estos recuerdos y esta semblanza de nuestra queridísima Ana. Ella fue la primera cara que encontré al llegar a Middlebury en el fall del 96. Fumábamos en ese entonces, y debo agradecerle al cigarrillo los cimientos de una amistad que sobrevivió a los años y a las distancias. Me queda el consuelo de que pudo cumplir su sueño de conocer Buenos Aires. Estuvo con nosotros --con Claudio y conmigo, con mis hijos-- en el 2010. Coincidió con los festejos del Bicentenario. Caminamos, charlamos, estuvo en casa comiendo empanadas y riéndonos. Se fue una gran amiga de la que admiré su enorme fortaleza, de verdad. Pocas veces ví una pelea tan fiera, hecha con tanto amor, y con tanta sensibilidad e inteligencia.
Llorenc, te mando un abrazo también!
un beso grande
Liria
Gracias, Liria, por compartir con nosotros tus recuerdos de Ana, quien siempre será un referente para todos nosotros.
Además que entrañable es saber que Middlebury ha sido la cuna de tantas amistadas a lo largo y ancho de este mundo.
Un beso muy fuerte y salúdame a Gloria también,
Esperanza
Encontré a Ana Martinez Lage en un libro de aprendizaje de sueco y me llamó la atención que hace referencias de el importante aporte a la enseñanza y aprendizaje de un segundo idioma.
Me dió mucha pena Cuando leí que ya no está entre nosotros.
Descansa en Paz Ana.
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