15 de julio de 2008

Debes perder una mosca para pescar a una trucha

Ayer bromeaba sobre lo bien que algunos saben hacer una sabrosa caldereta con lo que pescan en la red y lo mucho que a mí me estaba costando tan sólo hilvanar algunas ideas que quería compartir en este espacio. Estaba dándole vueltas al artículo de Elvira Lindo “¡Juega una hora al día!” publicado en El País el pasado domingo, pensando en frases suyas como las siguientes:

“Ya no hay niños en las calles. En muchas ciudades españolas, tampoco. En parte, por la inseguridad, pero también hay que agradecerle este fracaso a arquitectos, políticos, urbanistas, etcétera, que llevan años olvidando que parte esencial de la formación del niño está en la calle”.

“Me atrevería a afirmar que el niño necesita algo más sencillo para entender el mundo: la voz humana del profesor; la necesidad de educar el sentido crítico, de expresarse, de buscar información en una biblioteca, de subrayar líneas de un libro, de escribir a mano, de leer en voz alta. Yo diría que, más que obsoleto, saber mirar a los ojos de un adulto que te instruye, en vez de a una pantalla, es algo revolucionario”.

…y discurriendo cómo enmarcarlas dentro de los nuevos esquemas de aprendizaje en red al hilo del famoso esquema de Downes traducido en el post de Potâchov de ayer. Pero nada.

Nada hasta que horas más tarde llegué a Injenuity a través de esos saltitos que caracterizan la mayoría de nuestros contactos con la web y descubrí el famoso decálogo de su autora, Jen Jones, y este maravilloso post que traduzco a continuación.

Agáchese, que molesta

Si usted no mantiene abierta su mente a nuevas experiencias, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted toma más de lo que da, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted utiliza su voz para desmontar metáforas de aprendizaje, destruir las ideas de los demás o hacer ataques personales, cualquiera que sea su grado de pasividad-agresividad, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si pasa mucho tiempo discutiendo los significados, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si sus alumnos no son dueños de sus creaciones, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si promueve conferencias y exige a los conferenciantes que tengan listos sus temas de presentación con más de tres meses de antelación, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si odia su trabajo, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted está acumulando conocimientos valiosos a la espera de la perfecta oportunidad para publicarlos, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si sólo consume y no produce, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si pone trabas al aprendizaje de los estudiantes al negarse a utilizar las herramientas proporcionadas por su institución, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si obedece la letra de la ley, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si no sabe reconocer que se equivoca, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si no puede empezar de cero, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si sus estudiantes no pueden decirle lo que han aprendido (utilizando para ellos sus medios de comunicación favoritos), usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted nunca pregunta a los estudiantes cómo quieren aprender, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted piensa que enseñar consiste en controlar, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si obtiene más placer al probar una nueva herramienta que al ver la chispa en la mirada de sus estudiantes, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si el número de lectores de su blog, seguidores de Twitter y amigos en Facebook tiene más significado para usted que el cuidado de las relaciones individuales, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si se dedica a despotricar y a desahogarse más que a animar y a inspirar, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si no sabe reírse de sí mismo, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si rellenar su currículum tiene prioridad sobre la búsqueda de un puesto en el que pueda brillar más, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si está en ello por el dinero o la fama, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted no puede dedicar cinco minutos al día para ayudar a alguien fuera de su institución, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted piensa que no es necesario conectar con otras personas, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted piensa que sólo hay una mejor manera de aprender, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted cree a alguien sólo por su reputación y no prueba las cosas usted mismo, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si se queja sin ofrecer soluciones o sin buscar consejo, usted es un estorbo para el aprendizaje. Si usted es un estorbo para el aprendizaje, por favor, apártese, algunos de nosotros queremos volver a nuestro trabajo.

Hoy ya he podido dormir más tranquila.

12 comentarios:

Carlos G. Casares dijo...

Muy bueno. Menudo manifiesto.
Esperemos no convertirnos nunca en un estorbo.
Un saludo
Carlos

eRoman dijo...

Pues no te pierdas ni lo que he llamado "decálogo" de la autora ni ninguno de los otros posts de ese blog. A mí me ha parecido interesantísimo todo lo que he leído hasta el momento.

Pedro Villarrubia dijo...

Estupendo post. Una buena ensalada de ideas. El título, Elvira Lindo, Downes y Potachov, el decálogo de Jen Jones, su post en @injenuity... (Me temo que mi pobre inglés no habría traducido "in the way of learning" por ser un estorbo para el aprendizaje, sino por ser un aprendiz, estar en camino de aprender, ... pero está claro, leído el final, que en algun momento deberíamos apartar (y apartarnos, por qué no?) y dejar pasar a los que no actúan así, para aprender de ellos).

Está claro que cierta "abstinencia" sienta bien, eRoman... Gracias

Juan A. Pérez dijo...

A ver quién es el que va ahora y tira la primera piedra.

Maravilloso post.
Gracias.

Dolores Álvarez dijo...

me ha gustado tanto que lo he copiado en la web del instituto, para que reflexionemos
http://www.iesprofesorjuanbautista.es/spip.php?article344

eRoman dijo...

Muchísimas gracias Dolores por difundir estas ideas, por tu entusiasmo y por tu blog. El mérito de este manifiesto es exclusivo de Jen Jones. Otra cosita: lo que yo he llamado "decálogo", en realidad, es otra lista de afirmaciones con las que se define (el enlace está en el post). Tampoco tiene desperdicio. Lo mismo que la mayoría, por no decir todos, de sus artículos.

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Juan: es cierto que ninguno de nosotros estamos exentos de culpa pero por lo que vleo tu blog y en los de muchos otros compañeros está claro que por lo menos hay una sincera y bastante extendida preocupación por dejar de ser un obstáculo para el aprendizaje.

Saludos

Juanjo dijo...

Vaya, Esperanza, daba por publicado mi comentario de ayer y, por lo que veo algo habré hecho mal y se lo ha tragado el sistema ;)

Quería agradecerte la traducción y darnos a conocer tan fantásticos planteamientos. Ya ves que tu traducción se ha ido extendiendo como un reguero de pólvora, de la buena. De la que hace estallar prácticas anquilosadas y pocas ganas de cambio. Lo dicho, muchísimas gracias.

Saludos.

eRoman dijo...

Juanjo: no creo que borrara ayer tu comentario por equivocación. Si fue así, lo siento.

Como ya comenté en tu blog, te agradezco mucho los elogios, pero de verdad pienso que no tengo ningún mérito. La que se merece las felicitaciones es la autora del post.

Saludos

lafraguadeltic dijo...

Me ocurrió como a Juanjo, mi comentario se lo llevó, ¿el viento?.
Saludos y buen post Esperanza

eRoman dijo...

Perdona, Martín, por el error. Te prometo que nunca recibí tu primer comentarios. Cosas de Blogger, supongo.

Un abrazo y que paséis todos un feliz y descansado verano.

Benjamin dijo...

Llego a este post a través de un correo electrónico que me llega de un amigo.
No puedo por más que agradecer este tipo de lecturas que tanto me han influido en mi camino docente. Son lecturas revitalizantes, que te advierten de cuál es el camino, cuál la actitud, cuál el objetivo que debemos tener presente. Ahora que el curso está a punto de comenzar, esta lectura alimenta el fuego que habita en el interior de los que queremos vivir nuestra profesión conscientes de que es necesario poner el corazón en lo que hacemos.

inma dijo...

Me ha encantado ese manifiesto. Lo he leido ahora en septiembre, cuando me he dispuesto renovar cosas y busco fuentes de inspiración y aldabonazos, y éste vaya si lo es. Gracias Esperanza.