Reflexiones made in USA sobre el impacto de la Web social en el elearning y en la investigación combinadas con humor, ironía y literatura.
22 de agosto de 2012
21 de agosto de 2012
¿Estamos mejor sin tecnología?
La respuesta, mañana. Por ahora esta foto para hacerles pensar un poco.
Foto: E. del S. R.
Agosto 2012.
Lancaster County, PA.
23 de abril de 2012
Por un libro... Yo no sé qué te diera por un libro
En casa siempre hubo libros. Algunos procedían del Círculo de Lectores o de la Biblioteca Básica Salvat. Otros de ropavejeros. Los más, de un bibliobús que todas las semanas se estacionaba durante un par de horas al final de la calle en la que vivíamos. Éramos cinco en mi familia, así que podíamos sacar diez libros todas las semanas. ¿O serían quince? La memoria me falla. Eran los años setenta.
Pero lo que sí recuerdo perfectamente es la fabulosa sensación que sentía al subir a ese autobús azul que, aunque pequeño, a mí me parecía inmenso. Mi madre nos llevaba a la parada antes de que llegara el bibliobús, por lo que casi siempre éramos los primeros en subir. Devolvíamos los libros; el bibliobusero
localizaba nuestras fichas en su archivo, quitando pausadamente el clip con las tarjetas de registro que, acto seguido, volvía a colocar en la bolsita de cada uno de los libros. Ya podíamos buscar nuevas lecturas para la siguiente semana. Creo no estar equivocada si afirmo que todo el inventario de esa pequeña fábrica de sueños rodante pasó alguna vez por casa. Había de todo y leímos de todo.
Ahora, filóloga y con muchos años de lectura a mis espaldas, sigo sintiendo el mismo placer que antaño cuando estoy en una biblioteca. Las que visito ahora ya no son estrechas, ni alargadas, ni tienen ruedas. Sus catálogos están digitalizados y hasta muchos de sus libros se pueden consultar directamente por Internet. Pero lo más importante no ha cambiado: las bibliotecas están llenas de tesoros que quieren ser descubiertos. Ninguno es igual: algunos los han leído miles de personas; otros, siguen esperando su oportunidad. Y si esa oportunidad se la da un niño, mucho mejor todavía, porque la mayor ilusión que tiene un libro es que lo abran con cariño unas manos curiosas y lo lean sin descanso unos ojos con pasión.
Como los míos. Como los tuyos.
¡Feliz Día del Libro!
Foto: http://vieki.blogspot.com/2011/05/el-bibliobus.html
Pero lo que sí recuerdo perfectamente es la fabulosa sensación que sentía al subir a ese autobús azul que, aunque pequeño, a mí me parecía inmenso. Mi madre nos llevaba a la parada antes de que llegara el bibliobús, por lo que casi siempre éramos los primeros en subir. Devolvíamos los libros; el bibliobusero
localizaba nuestras fichas en su archivo, quitando pausadamente el clip con las tarjetas de registro que, acto seguido, volvía a colocar en la bolsita de cada uno de los libros. Ya podíamos buscar nuevas lecturas para la siguiente semana. Creo no estar equivocada si afirmo que todo el inventario de esa pequeña fábrica de sueños rodante pasó alguna vez por casa. Había de todo y leímos de todo.
Ahora, filóloga y con muchos años de lectura a mis espaldas, sigo sintiendo el mismo placer que antaño cuando estoy en una biblioteca. Las que visito ahora ya no son estrechas, ni alargadas, ni tienen ruedas. Sus catálogos están digitalizados y hasta muchos de sus libros se pueden consultar directamente por Internet. Pero lo más importante no ha cambiado: las bibliotecas están llenas de tesoros que quieren ser descubiertos. Ninguno es igual: algunos los han leído miles de personas; otros, siguen esperando su oportunidad. Y si esa oportunidad se la da un niño, mucho mejor todavía, porque la mayor ilusión que tiene un libro es que lo abran con cariño unas manos curiosas y lo lean sin descanso unos ojos con pasión.
Como los míos. Como los tuyos.
¡Feliz Día del Libro!
Foto: http://vieki.blogspot.com/2011/05/el-bibliobus.html
24 de marzo de 2012
Por eso, todos aprendemos siempre
Una de mis citas favoritas de Paulo Freire es la siguiente:
La grabación en vídeo de toda la ponencia va a estar online muy pronto para que los que no pudieron estar en Valencia tengan la oportunidad de verla. Pero hasta que la suban a la red, dejo aquí por lo menos una copia de la PowerPoint en la que aparece ya incrustado el vídeo que publiqué hace dos días por aquí, Soy profesora, y que hice exclusivamente para dicha presentación.
Todos nosotros sabemos algo.Sus palabras me han parecido siempre muy apropiadas para explicar mi opinión sobre lo que tiene que ser la enseñanza y el aprendizaje. Y precisamente esa perspectiva es la que le quise dar a la ponencia que presenté en Relato Digital Storytelling de Valencia el jueves 24 de marzo. Mi idea fue armar una narrativa circular, con una trama, un argumento y unos personajes para explicar el proyecto de investigación sobre mentoría reversible en un entorno híbrido que estamos llevando a tres bandas una estudiante graduada, una alumna de la licenciatura y yo. Los que pudieron asistir a la charla dirán si realmente conseguí hacer un relato ameno con el que se percibiera claramente mi pasión por la ensañanza y mi sincero convencimiento de que todos podemos aprender.
Todos nosotros ignoramos algo.
Por eso, aprendemos siempre.
La grabación en vídeo de toda la ponencia va a estar online muy pronto para que los que no pudieron estar en Valencia tengan la oportunidad de verla. Pero hasta que la suban a la red, dejo aquí por lo menos una copia de la PowerPoint en la que aparece ya incrustado el vídeo que publiqué hace dos días por aquí, Soy profesora, y que hice exclusivamente para dicha presentación.
Digital Storytelling. Reversible Mentorship.
Más publicaciones PowerPoint de Esperanza Román
22 de marzo de 2012
Soy profesora
Para calentar motores en la International Conference in Digital Storytelling, Valencia 2012.
21 de marzo de 2012
Esto sí que es crear un relato digital
International Conference on Digital Storytelling
Valencia, 2012J. Lambert & E. Román
Foto de J. L. Rodríguez Illera
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