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2 de febrero de 2009

Googledependiente precavido vale por dos

A casi nadie le pasó inadvertido el error que, debido a un fallo humano, tuvo lugar en Google durante un par de horas durante el 31 de enero de 2009. El malentendido no causó ningún efecto de importancia, a excepción de la cantidad de posts aparecidos en los últimos días sobre los métodos para paliar otras consecuencias más negativas que futuros errores de Google puedan tener sobre los valiosos datos de su entregada clientela.

Para todos los lectores de este blog que puedan encontrarse dentro de este grupo de vulnerables googledependientes, además del artículo de hoy de Marco Marhuenda, en el que se explica cómo acceder a Gmail offline, sugiero el post de Mashable que incluye recomendaciones para casi todos los servicios de Google, y que resumo a continuación añadiendo algún que otro truco más.

Google Docs. A través de un Grease Monkey script, Syncplicity, Zohowriter.

Google Notebook. Mediante un Grease Monkey script.

Gmail. Reenviar automáticamente todos los mensajes a otra cuenta de correo; activar la lectura de mensajes a través de cliente POP.

Google Reader. Exportar todas las suscripciones con la herramienta que Google Reader pone a disposición de sus usuarios. Usar este bookmarklet para Firefox que permite exportar una selección de suscripciones.

Calendario de Google. Hacer una copia de seguridad en formato .ics; exportar todas las entradas con Google Calendar Sync.

iGoogle. Hacer una copia de seguridad en formato XML.

Blogger. Hacer una copia de seguridad con Blogger Backup.

Picasa. Bajarse las copias al ordenador desde cada uno de los álbumes.

YouTube. Hacer copias de los vídeos con la ayuda de herramientas como videodownloadx.com, KeepVid, Zamzar, entre muchas otros, o directamente desde YouTube (en los por ahora pocos casos en los que aparece esta opción).

Fuente de la imagen: Google Logos Collection

19 de enero de 2009

Washington, D.C., 24 horas antes

Aprovechando que hoy es fiesta para muchos aquí en Estados Unidos y que el semestre no empieza mañana sino el jueves, me he dado un paseo por Washington, D.C. para ver los preparativos del acto de investidura de Obama. Mi intención era hacer varias fotos con las que poder probar dos herramientas de Microsoft de las que tuve conocimiento algunas semanas atrás gracias a este vídeo de TED: Photosynth y Photozoom.

Sin embargo, como ambas requieren la instalación de otros programas (Photosynth y Silverlight, respectivamente), tanto en el ordenador del creador del álbum como en el de sus usuarios, he optado por publicarlas aquí usando el ya de todos conocido recurso del álbum de Flickr:



y hacer un pequeño vídeo para demostrar las posibilidades de Photozoom:



Los que quieran ver las fotos directamente en Photozoom están invitados a hacerlo en esta dirección. Con el programa Silverlight instalado, el resultado se vería más o menos así:


Evidentemente, al tratarse aquí de una imagen, las opciones de seleccionar, ampliar y reducir cada una de las fotos no funcionan.

9 de noviembre de 2008

Narrativas digitales del pasado






¿Se imaginan la cantidad de narrativas digitales en forma de tuits, entradas en blogs, fotos en Flickr, vídeos en YouTube o actualizaciones en FaceBook que la caída del Muro de Berlín habría generado si en lugar de haber ocurrido hace exactamente diecinueve años hubiera sucedido hoy en día? Habría sido algo espectacular.

Pero por aquellas fechas las formas de comunicación eran muy distintas. Yo, que vivía por aquel entonces en esta residencia de estudiantes, no me enteré hasta el día siguiente. No tenía teléfono fijo, ni televisión, y aquel día en lugar de escuchar por la noche las noticias en alemán me había dedicado a estudiar neerlandés con la ayuda de un programa de radio enlatado. Noté jaleo en la calle pero lo atribuí a la maniobra militar de turno. Ninguno de mis amigos se pasó por mi cuarto para avisarme de la noticia. Linda, mi compañera noruega de cuarto, se acababa de mudar a otra residencia más elegante. Pancho, mi incansable amigo chileno, estaba en primera fila en la Puerta de Brandeburgo. Los demás vivían demasiado lejos como para acercarse a verme para ponerme al tanto de la situación. Porque era así como nos relacionábamos por aquel entonces: visitándonos o pasándonos las noticias de unos a otros en la cafetería de la universidad.






Al día siguiente, claro, lo primero que hice fue dirigirme al Checkpoint Charlie. Como estudiante extranjera tenía un visado que sólo me permitía entrar y salir de Berlín Oriental por determinados puntos fronterizos, como el de Friedrichstraße (y ver lo que se muestra en este vídeo). Sabía que habían tirado partes del Muro en diversos puntos de la ciudad pero temía que la burocracia alemana siguiera vigente incluso en un momento tan caótico como el que se estaba viviendo.


East Side Gallery: Kani Alavi's PaintingNo era yo la única que tenía miedo. Al salir por Checkpoint Charlie los alemanes orientales que ya volvían para sus casas después de haber vivido una noche inolvidable me preguntaban si alguien había anunciado hasta qué hora iban a dejar entrar y salir sin permisos. Nadie sabía nada.


Vom Mauerfall habe ich am 9. November 1989 nachts aus dem Radio erfahren. Ich riss das Fenster auf und konnte es kaum glauben: Eine Menschenmasse von drüben ergoss sich förmlich über den Checkpoint Charlie. Ich habe sofort meinen Block gezückt, um die Gesichter der Menschen zu skizzieren. Verzweiflung, Freude, Traurigkeit, all das konntest du darin lesen. -Kani Alavi, autor de este mural de la East Side Gallery del Muro de Berlín. Fuente: Frankfurter Rundschau. Foto del mural: Sebastian Niedlich (Grabthar).







Ya en suelo berlinés occidental alguien se acercó a mí y me ofreció una rosa diciéndome Willkommen im Westen! (Bienvenida a Occidente!), a lo que le tuve que responder que yo en realidad era occidental y que ya conocía el sistema. Tampoco tuve derecho, claro, a los 100 marcos "de los buenos" que se les daba a los alemanes orientales como bienvenida.


Los cambios llegaron rápidamente. Estaba claro que si no se modificaba el sistema en Alemania Oriental, los alemanes del Este se mudarían en masa a la República Federal de Alemania ya que automáticamente recibían un pasaporte de este país si así lo deseaban. Recuerdo una entrevista telefónica que me hizo un amigo para una emisora de radio española unos días después. Para que me pudiera llamar tuve que salir a Berlín Oeste y esperar en unas cabinas de Bahnhof Zoo. No tengo la grabación de aquella entrevista pero todavía me hace gracia pensar en los pronósticos tan poco acertados que hice sobre la posibilidad de una inmediata reunificación de las dos Alemanias.

No, en aquellos años ni teníamos YouTube ni cámara digital. Por no tener, ni siquiera existía la Web. Pero gracias a las muchas personas e instituciones que han puesto a disposición de todo el mundo documentos de aquella época, he podido crear esta breve narrativa digital con algunos de mis recuerdos de aquella fecha.

Mi más sincero agradecimiento a todos ellos.

5 de junio de 2008

En casa del herrero...

No me cabe ninguna duda de que en la Web se puede encontrar de todo. Sin embargo, sigo siendo incapaz de dejar de asombrarme ante lo que puede aparecer en pantalla como resultado de las más simples búsquedas.

Hace años, tampoco tantos, solía recurrir a amigos y libros para encontrar la respuesta a mis preguntas. Hoy lo sigo haciendo, pero menos. Como se dice por aquí, soy de las que recurre al let’s google it con frecuencia. Hoy, sin embargo, he optado por el let’s youtube it. Simplemente quería averiguar cómo limpiar de los CDs los típicos rayajos y mugrecitas varias que impiden su correcta reproducción. En cuestión de segundos he encontrado un montón de vídeos que explicaban diferentes técnicas para recuperar milagrosamente CDs y DVDs. La primera opción de la lista ha sido este vídeo, que recomienda el uso de pasta dentífrica:



Aunque podría haber consultado otros clips que tuvieran más comentarios positivos sobre la técnica recomendada, no lo he hecho, y eso que no tenía prisa ninguna (y lo que es peor, en contra de lo que siempre predico sobre los peligros de quedarse sólo con los primeros resultados de cualquier búsqueda). He probado con el primer remedio que he encontrado y, por suerte, ha funcionado con dos CDs. El resto de CDs los haré con alguna pasta inclusera ya que el clip no dice nada de que las pastas de marca o las compradas en farmacia garanticen resultados más duraderos y espectaculares.

Pero ahí no ha quedado la cosa. Después de hacer la prueba, me ha entrado curiosidad por saber qué porcentaje de los resultados de la búsqueda en YouTube proponían el método dentífrico (algunos llamarían a esta actitud mía deformación profesional; otros, "pérdida de tiempo"). Ahí es cuando me he quedado con la boca abierta al ver la gran variedad de soluciones que se proponían: la aplicación sucesiva de plátano, cáscara de plátano y Cristasol; el uso de papel de lija (eso sí, de un grosor muy específico); sumergir los CDs al inodoro y tirar de la cadena; embadurnar el CD de chocolate…

Y entonces he pensado: ¿Habría hecho lo mismo si el primer resultado hubiera sido el remedio del papel de lija? ¿Por qué he aceptado como válida una respuesta que no tenía demasiados comentarios positivos? ¿No será que nuestras expectativas y conocimientos previos nos ayudan a determinar qué respuesta es la más adecuada? Pero ¿qué sucede si sabemos poco y carecemos de intuición sobre aquello que estemos buscando? ¿Cómo discriminaremos entonces el trigo de la paja?