14 de febrero de 2009

Wikipedia te ayuda a vender más

Nosotros, los profesores, poco tenemos que vender pero en el caso de que alguno de los lectores de Corto y cambio se quiera lanzar al mundo del mercadeo (o ya lo haya hecho), puede resultar de interés saber las técnicas que existen para aumentar la visibilidad de un negocio o un producto usando Wikipedia.

Como es de sobra sabido, los primeros resultados de casi toda búsqueda que se realiza con Google siempre incluyen algún enlace a Wikipedia. Resulta evidente que posicionarse en esos primeros lugares de la lista de Google es fundamental para una empresa que quiera, por ejemplo, darse a conocer, captar nuevos clientes o mejorar sus ventas y reputación. De ahí que haya innumerables páginas en la web con recomendaciones sobre cómo introducir una entrada de autopromoción en Wikipedia sobre un determinado producto o empresa sin que los tenaces defensores de la neutralidad y la objetividad en Wikipedia apliquen la política de borrado rápido y la dirección IP desde la que se envíe sea bloqueada a modo de reprimenda.

Pero hay formas de evitar el escarnio. Una de las recomendaciones más frecuentes es convertirse primero en un wikipedista de cierta reputación. No es mala idea: de esta manera, el que quiera hacer publicidad sobre su producto o empresa deberá haber contribuido a la Wikipedia con información de calidad antes de poder escribir sobre sus propios productos. Además, así el wikipedista-empresario por lo menos será consciente de las líneas directrices que regulan la Wikipedia y su entrada-autobombo no será un simple anuncio de sus servicios sino que además contendrá información de calidad que pueda ser de interés a usuarios que no estén directamente interesados en comprar un producto o contratar un servicio.

Lo que me ha llamado la atención hoy, sin embargo, es descubrir en Cragslist, el “mega Segunda Mano” online, el siguiente anuncio de alguien que se ofrece a escribir entradas de autopromoción en Wikipedia por el módico precio de 300 dólares.



Se ve que con la crisis, eso de que “el que no corre, vuela” es más válido que nunca.