6 de mayo de 2013

El agradecimiento dice más del que lo da que del que lo recibe

29 de abril de 2013

Sonrió. Sí, lo es.

Seguimos con buenos libros e impecables dedicatorias.

The Brief Wondrous Life of Oscar Wao



23 de abril de 2013

Deshojando facturitas argentinas

En mayo del año pasado me encontraba en Madrid cuando, por casualidad, escuché por la radio que Andrés Neuman, un autor argentino afincado en Granada, iba a estar firmando sus libros en la Feria del Libro. Confieso que nunca había oído hablar de él—pero, claro, son muchas cosas las que ignoro.

Sin embargo, cuando afirmaron que era uno de los mejores escritores actuales de microrrelatos, me faltó tiempo para acceder a su blog Microrréplicas. Poco después había decidido que esa misma tarde iría a El Retiro a conseguir algunos de sus libros. Buena idea, porque aparte de ver la fila inacabable en la caseta de Eduardo Mendoza, observar el desencanto de los niños que no llegaron a tiempo de conseguir la firma de Gerónimo Stilton o estrechar la patita de Bat Pat, comprar el último libro de Paul Preston para mi madre (que no me costó un riñón pero si un par de días de lumbago) y sacarle una foto a traición a Jorge Merino, pude también charlar un ratito con Andrés Neuman. Le compré tres libros y le prometí que me bajaría El viajero del tiempo en formato electrónico para poderlo compartir con mi madre. Me devoré Hacerse el muerto, regalé Una vez Argentina (no porque no me gustara sino porque lo había comprado con ese fin) y me dejé El viajero del tiempo para más adelante… tanto, que todavía no lo he terminado.

Pero quizá haya llegado el momento de retomar su lectura. O en las próximas semanas, antes de que se me pase el entusiasmo con el que salí de la charla que Andrés dio en Georgetown University hace poco. Admito que dicho entusiasmo puede deberse en parte a la pasión secreta (vale, no tan secreta) que siento por la forma de hablar de los argentinos y a mi gran admiración por la capacidad que tienen para charlar, compartir y, dicen las malas lenguas, que hasta para embaucar. Pero la plática de Andrés no fue un engaño: se planteó como un diálogo aunque evidentemente y, por suerte, la mayor parte del tiempo fue el autor el que habló: de su obra, de su vida, de sus añoranzas, de sus traducciones… tanto que agoté las páginas de la libreta que llevé para tomar notas. Dejo algunas de ellas aquí:
“Lo creativo surge porque se ha sufrido. Pero no sufrimos al crear”.
“Escribir desde tu zona de confort no es interesante”.
“La vocación literaria existe mucho antes de que se aprenda a leer”.
“La traducción es una forma superior de literatura”.
“Escribimos y leemos por las mismas razones”.
“Hay una gran diferencia entre mentira y ficción. La mentira busca en beneficio propio. La ficción busca alcanzar algún tipo de verdad”.
“La muerte ajena es la propia”.
“Las personas de tu vida que se mueren pasan de alguna forma a convertirse en personajes de ficción”.
“El enamoramiento es un estado de constante susceptibilidad semiótica”.
Al deshojar las citas de dicha libreta como si de una flor se tratara, me doy cuenta de que de una forma u otra, y a menudo sin ser consciente de ello, la charla de Neuman y su obra --cual dulce facturita argentina-- han sido fundamentales en todo lo que he estado escribiendo durante las últimas semanas, particularmente en Siempre somos nosotras.

Gracias, Andrés, y Feliz Día de Sant Jordi a todos.


8 de marzo de 2013

Polvo de estrellas

A partir de ciertas edades los humanos nos quedamos sin abuelas —eso si las tuvimos alguna vez, puesto que, a menudo, algunas abuelas no pudieron o quisieron estar presentes en nuestras vidas. Nos abandonaron antes de que naciéramos, dejándonos sus nombres, su cabello o su gran corazón. Pero las abuelas que se quedaron ayudaron a nuestros padres a criarnos, nos consintieron caprichos a sus espaldas, nos regañaron disimulando una sonrisa y nos mostraron que la ternura también puede venir de la caricia de una mano ya arrugada o de unos ojos ya cansados de ver aquello que los nuestros todavía ni imaginan.

Hace años, como ahora, había abuelas para todos los gustos: las que vivían en el domicilio de un hijo, las que iban de un lado para otro visitando nietos, las que vivían en sus propias casas, las que estaban en residencias...; sin olvidar, claro, a las que habían desaparecido un día sin dejar rastro o a las que había que ir a visitar al cementerio. 

Daba igual qué tipo de abuela fuera: de niños, no les dábamos gran importancia aunque sí mucho trabajo y algún que otro dolor de cabeza. Aparecían un día con su bolsito lleno de suizos de La Mallorquina, su chal de lana para protegerse del frío y su moneda de cinco duros para la paga semanal. Se quedaban o no a dormir, y luego desaparecían. Tampoco éramos conscientes de que cómo llegaba una mujer a ser abuela. Las abuelas eran abuelas y las madres, madres.

Sin embargo, con los años, la simplicidad con la que se ve la vida de niño desaparece sin remedio. De repente, la niña se convierte en madre y la madre, en abuela. Y aunque parezca extraño, es entonces cuando se empieza a entender mejor el milagro de la vida y su imparable devenir. Y se comienza a querer de verdad a las abuelas.

Nadie puede hacer por los niños lo que hacen las abuelas:
Salpican una especie de polvo de estrellas sobre sus vidas.
Adaptado de Alex Haley
Por lo menos, yo lo veo así. Desde que soy madre, soy más consciente de lo mucho que he querido y admirado a las numerosas mujeres-abuela que han pasado por mi vida: a la madre de mi padre, la única abuela carnal que pude abrazar y besar; a la madre de mi madre, por quien llevo mi nombre y que desapareció en los años cuarenta del siglo pasado; la madrastra de mi madre, que enseñó a la familia qué es ser una mujer de verdad; a la abuela de mi mejor amiga de la infancia, para la que yo era una nieta más; a las abuelas y bisabuelas de la familia alemana con la que viví un año, quienes me sonreían con cariño cuando yo no entendía nada de lo que me decían; a la abuela de los sobrinos de mi primer marido, que quería a todos sus hijos y sus nietos por igual… 

Y, por supuesto, a la mejor abuela del mundo: mi madre.



16 de febrero de 2013

Mi visión de la visión

Mi universidad, George Mason University, está atravesando por un interesantísimo proceso de reformulación de sus objetivos institucionales en el que está teniendo en cuenta todos los factores intrínsecos y extrínsecos que afectan su papel en la sociedad actual. Nuestro presidente, Ángel Cabrera, ha sido el encargado de poner en funcionamiento este proceso como parte del mandato que recibió de la Mancomunidad de Virginia al ser elegido para el cargo. El primer objetivo: elaborar la Mason Vision, un documento en el que se especifican la misión, la idea de nuestra universidad, los valores, el lema, las características de los graduados de Mason y nuestros compromisos, así como una serie de iniciativas estratégicas que se podrían implementar en el futuro. Este documento resume las aportaciones de los informes de ocho grupos formados por diversos representantes de la universidad y de la comunidad de Virginia del Norte en los que se ha recogido también el feedback de todo aquel que quiso participar en los foros abiertos y tablones digitales que se organizaron al efecto.

Ahora, y durante las siguientes semanas, la comunidad universitaria de Mason va a tener la oportunidad de opinar sobre dicho documento y averiguar más detalles sobre los pasos que se tendrán que tomar una vez que la Mason Vision sea aprobada por las autoridades de Virginia. Es de suponer que cada departamento o cada unidad universitaria tendrá que comprometerse de alguna forma con la consecución de estos planes institucionales y aportar su granito de arena para que entre todos podamos hacer que Mason sea realmente “una universidad para el mundo”.

En el caso de mi departamento, Modern and Classical Languages, no resulta difícil ver que podemos y debemos desempeñar un papel fundamental en una universidad caracterizada por su diversidad y en cuya visión institucional se considera fundamental el compromiso con el aprendizaje innovador, el desarrollo de la institución como motor económico y cultural, la implicación con el mundo, la realización de una buena inversión, la creación de un entorno de trabajo enriquecedor y el establecimiento de un buen fundamento para el futuro.

Mi departamento ha participado en numerosos proyectos de innovación en el aprendizaje, como el desarrollo de programas de servicio a la comunidad implementando la pedagogía crítica; el empoderamiento de minorías, sobre todo los estudiantes latinos, a través de la creación de cursos e iniciativas extracurriculares que explícitamente responden a sus necesidades específicas y aprovechan todo su potencial multicultural; la creación de cursos completamente online de español; la programación de iniciativas de inmersión parcial en el campus y la comunidad; el establecimiento de mentorías reversibles con estudiantes graduados o la participación en el programa 4-VA con otras universidades de Virginia, por mencionar algunos.

En cuanto al papel de mi departamento como impulsor del motor económico y cultural, es importante resaltar que además de nuestra colaboración con organismos internacionales, embajadas y otras instituciones de la zona, estamos capacitados para responder al potencial que supone la existencia de una gran cantidad de sectores económicos, con proyección tanto local como nacional, que requieren que sus empleados puedan comunicarse en más de una lengua, así como otros ámbitos directamente implicados en el desarrollo de servicios para comunidades bilingües que permitan su avance en la sociedad y la desaparición de desigualdades. Por supuesto, no hay que olvidar las necesidades de todas aquellas empresas que cada vez están más interesadas en vender sus productos y servicios a una comunidad que, aunque entiende bien el inglés, siente mayor atracción por las compañías que hacen un esfuerzo por entender la lengua y cultura de sus ancestros. Esta comunidad, por cierto, también es cada vez más proclive a donar a instituciones académicas que entienden su idiosincrasia. Necesitamos seguir formando a titulados que sepan trabajar en estos entornos, por lo que establecer titulaciones conjuntas con otras unidades de Mason se perfila como uno de los caminos para responder a esta creciente demanda de profesionales y emprendedores bilingües y biculturales, así como el desarrollo de programas acelereados de maestría y de certificados de capacitación profesional adaptados a las demandas del mercado laboral.

Con respecto a las relaciones de nuestro departamento con el mundo, pienso que, junto a Global Affairs, somos la unidad académica con mayor número de conexiones en el extranjero. Creo que tampoco me equivoco si afirmo que somos el más diverso y, sobre todo, somos el departamento más multilingüe y multicultural de toda la universidad. Pero mucho mejor que todo esto es que nuestros estudiantes son también los más diversos y globales de Mason, con lo cual no sólo estamos acostumbrados el reto de la interculturalidad sino que nos nutrimos de ella, y por ello la celebramos y la promovemos constantemente en nuestras clases y programas. La multiculturalidad, la identidad y el multilingüismo son también la base de muchos de nuestros proyectos de investigación departamentales.

En este contexto, estamos plenamente comprometidos a ayudar a nuestros alumnos a alcanzar los mejores niveles de rendimiento y, por ello, intentamos proporcionarles siempre la guía y el apoyo que necesitan para alcanzar sus sueños. Precisamente uno de los sueños de muchos de nuestros alumnos es conseguir que los estudiantes no nacidos en Estados Unidos que cualifiquen para el Deferred Action y sean residentes de Virginia paguen las mismas tasas universitarias que el resto de alumnos del estado. Es más, la muy posiblemente pronta aprobación de la reforma inmigratoria propuesta por Obama (otro de los sueños de gran parte de la comunidad de GMU) va a repercutir en el número de alumnos que van a acceder a la enseñanza superior. Nuestro departamento tiene que estar preparado para desempeñar un papel fundamental a la hora de atraer a esos estudiantes a Mason, por ejemplo, mediante una buena articulación con las escuelas secundarias y los community colleges, y una cooperación más estrecha con la Facultad de Educación y Desarrollo Humano.

Podría seguir muchos párrafos más describiendo otros planes específicos en los que nos gustaría participar pero creo que con lo anterior queda patente el entusiasmo con el que acojo las oportunidades que este proceso va a brindar a los programas de español, a mi departamento y, por supuesto, a toda la universidad.




8 de febrero de 2013

Bien hecho mejor que bien dicho

The Internet is the greatest tool for any teacher to have interaction with any student.